Poetas del Siglo de Oro español

Autores del siglo de Oro español

Introducción del Siglo de Oro

Los poetas del Siglo de Oro español engloban la etapa artística que abarca desde 1526 (cuando empieza a escribir Garcilaso de la Vega) hasta 1681 (con la muerte de Calderón de la Barca) se utilizan indistintamente los términos de Siglo de Oro (entendiendo como siglo como un periodo amplio) o Siglos de Oro.

 

Autores del Siglo de Oro

 

Garcilaso de la Vega

Nació en Toledo en 1501 y murió en Niza en 1536. Fue soldado del emperador Carlos V.

Sufrió destierro en una isla del Danubio. Estuvo destacado como soldado en Nápoles, donde entró en contacto directo con poetas italianos: es su época de madurez literaria.

Estando casado, se enamoró de Isabel Freire, dama de la reina Isabel de Portugal, que nunca le correspondió y se casó con otro. A ella le dedica gran parte de su lírica.

Garcilaso es el prototipo del caballero renacentista: soldado, cortesano y poeta.

La obra de Garcilaso se publicó tras su muerte gracias a la viuda de su amigo, el poeta Juan Boscán.

Garcilaso introdujo con enorme éxito las formas italianas en la poesía española. Es un poeta petrarquista, tanto en la forma como en el contenido, de acusado neoplatonismo.

Aprendió de la poesía italiana que la forma no debía ser más importante que la emoción lírica, la comunicación de los sentimientos al lector. Eso le convierto en nuestro primer poeta moderno.

La producción de Garcilaso es de temática amorosa. El poeta presenta dos actitudes ante el amor:

  • Poemas in vita, escritos en la vida de Isabel: nos muestran un amor desengañado ante el rechazo de la dama y aparecen los celos en algunas composiciones.
  • Poemas in morte, tras la muerte de la amada: el poeta transmite un amor dolorido por su imposibilidad definitiva.

Garcilaso destaca por la búsqueda de la perfección. Entre las características más importantes de su poética sobresalen la musicalidad, la suavidad y la elegancia.

Ejemplos

Soneto V

Soneto V de Garcilaso de la Vega. Se divide en dos partes claramente diferenciadas. Los cuartetos presentan un tono conceptual muy cercano aún la lírica cancioneril precedente; desarrollan la idea del gesto de la amada, que ha sido grabado por ella en el alma del poeta. Este no acaba de entender, pero lo acepta por fe, dando así cuenta de la naturaleza divina de la dama. Los tercetos, contundentes, presentan la idea de la fidelidad extrema del enamorado, que cifra toda su vida en su amada. La declaración de amor es poderosísima, con un ritmo esticomítico.

 

Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero.

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.

 

 

Fernando de Herrera

Nació y murió en Sevilla. Era una persona de carácter independiente con una sólita formación intelectual. Su poesía amorosa está dedicada por entero a Leonor de Millán, condesa de Gelves. Cuando ella murió, le escribió dos sonetos y una elegía a modo de despedida.

Después dejó de escribir una poesía y se dedicó a las obras de teoría literaria. Herrera encarna el arquetipo de poeta culto, dueño de un tesón, un afán de perfección y un orgullo que se manifestarán en sus textos.

Se le considera el principal continuador de la lírica garcilasiana y contribuye enormemente en el proceso de nacionalización del petrarquismo con sus odas patrióticas. Su deseo de hacer un lenguaje exclusivamente literario le llevó a la creación de una ortografía propia.

Su producción poética se divide en:

  • Obre patriótica, de temática nacional: odas y canciones.
  • Poesía amorosa: sonetos y elegías. Destacan sus imágenes poéticas, sobre todo el léxico y las metáforas relacionadas con él.

Los versos de Herrera suponen un notable enriquecimiento del idioma, con la adopción de gran número de cultismos.

La poesía de Herrera es más elaborada y artificiosa, de este modo, Herrera se sitúa en el, Manierismo.

Ejemplo

 

Rojo sol, que con hacha luminosa
cobras el purpúreo y alto cielo,
¿hallaste tal belleza en todo el suelo,
que iguale a mi serena Luz dichosa?

Aura süave, blanda y amorosa,
que nos halagas con tu fresco vuelo,
¿cuando se cubre del dorado velo
mi Luz, tocaste trenza más hermosa?

Luna, honor de la noche, ilustre coro
de las errantes lumbres y fijadas,
¿consideraste tales dos estrellas?

Sol puro, Aura, Luna, llamas de oro,
¿oístes vos mis penas nunca usadas?
¿Vistes Luz más ingrata a mis querellas?

 

Fray Luis de León

Nació en Belmonte, Cuenca, si bien vivió toda su vida en Salamanca. Se trata de intelectual de gran formación humanística que concilia los saberes clásicos con los judeocristianos. Poesía, además un fuerte carácter que le acarreó numerosos problemas. Participó en luchas y discusiones sobre asuntos teológicos y universitarios. Sufrió prisión durante casi cinco años, acusado de incumplir los preceptos del Concilio de Trento que impedían la traducción de textos sagrados. Terminó sus días en Madrigal (Ávila).

La producción literaria del escritor castellano se desarrolla tanto en prosa como en verso.

De su obra en prosa sobresalen la perfecta casada y de los nombres de cristo.

La obra en verso de Fray Luis de León destaca por el magistral manejo de la oda que servirá de vehículo para el desarrollo de una temática de trasfondo ascético y filosófico.

Encontraremos reflexiones acerca de la vida sencilla, el desprecio de los bienes materiales, etc.

El estilo de Fray Luis de León es un fiel reflejo del espíritu renacentista. Por ello, la sencillez formal, la armonía y la cuidada elaboración están presentes en sus versos.

Ejemplos

El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música estremada,
por vuestra sabia mano gobernada.

A cuyo son divino
el alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.

Y como se conoce,
en suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce,
que el vulgo vil adora,
la belleza caduca, engañadora.

Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera.

Ve cómo el gran maestro,
aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado,
con que este eterno templo es sustentado.

Y como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
se mezcla una dulcísima armonía.

Aquí la alma navega
por un mar de dulzura, y finalmente
en él ansí se anega
que ningún accidente
estraño y peregrino oye o siente.

¡Oh, desmayo dichoso!
¡Oh, muerte que das vida! ¡Oh, dulce olvido!
¡Durase en tu reposo,
sin ser restituido
jamás a aqueste bajo y vil sentido!

A este bien os llamo,
gloria del apolíneo sacro coro,
amigos a quien amo
sobre todo tesoro;
que todo lo visible es triste lloro.

¡Oh, suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos
quedando a lo demás amortecidos!

 

 

 

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