Héctor , heroe griego

En el ciclo troyano, Héctor es lo opuesto a  Aquiles . Héctor es, a diferencia de Aquiles, un personaje muy humano con el que resulta sencillo identificarse. Héctor sufre bastante debido a que tiene miedos y dudas ante la incertidumbre del combate. Además  Héctor al ser un  padre y esposo se plantea si ser fiel a su patria y salir al campo de batalla para luchar y morir o quedarse con su familia para disfrutar de su afecto. Héctor es, con toda seguridad, el más humano de los héroes que pueblan el ciclo troyano. Un personaje bastante complejo e interesante.

El epíteto por el que Homero denomina a Héctor es “domador de caballos”,hoy en día aún se sigue sin saber el motivo de este curioso  apodo . Esto es debido a que  en ningún momento los poemas hablan de una especial vinculación del príncipe troyano con la cría de estos animales . Ademas tampoco se  le otorga una especial habilidad en su monta o manejo.

ANTES DE LA GUERRA DE TROYA

Se sabe  muy poco acerca de la vida de Héctor antes del estallido de la guerra de Troya. Como hijo mayor de Príamo y Hécuba, su destino es heredar el trono de Troya algún día, y por eso  recibe una amplia formación política y militar como gobernante, orador, soldado y general. Es el mejor de una larga lista de príncipes y princesas, y se comporta con ellos como un segundo padre, autoritario y firme cuando es necesario, pero tierno y comprensivo cuando corresponde.

Como príncipe heredero del trono de Troya, Héctor se casa una bella princesa: Andrómaca, hija del rey de los cilicios. Pese a que todo apunta a que era un matrimonio de conveniencia, los escritos antiguos  están de acuerdo en presentar la relación de ambos como de amor sincero y profundo. Su relación de amor se hace aun más tierna si cabe cuando nace su primer hijo, Astianacte.

HÉCTOR DURANTE LA GUERRA DE TROYA

Héctor, a diferencia de Aquiles, no es un guerrero que disfrute del combate. A pesar de era uno de los mejores  generales y también un gran  combatiente, Héctor prefiere la paz a la guerra. Por esto , siempre se muestra reticente a la idea de acoger a Helena en Troya tras su secuestro por Paris. Héctor sigue  las órdenes de su padre Príamo y dirige el frente de los ejércitos troyanos. Pero lo hace porque es su deber , por salvar su patria, no por creencia personal.

Siempre que hay  alguna ocasión para finiquitar con la guerra que sólo trae  sufrimientos y muerte a los troyanos, Héctor se lanza tras ella. Tal y como narra Homero en la Ilíada, es Héctor el principal motivador de la idea de que el conflicto se solucione por medio de un gran combate  entre su hermano menor, Paris, y Menelao, el rey de Esparta ultrajado. En este enfrentamiento, Paris, que era un combatiente mediocre, es derrotado por Menelao, pero la diosa Afrodita, su protectora, le salva en el último momento,debido a eso  el conflicto no se soluciona y la guerra continúa.

El mismo Héctor se ofrece voluntario para combatir con todos los  griegos que se atreva a enfrentarse a él en duelo singular. En ausencia de Aquiles, el único que se atreve a retarle  es Áyax, rey de Salamina. Héctor y Áyax combaten durante horas, sin que ninguno de los dos pueda imponerse al otro. Finalmente, exhaustos , deciden pactar el final de la batalla , no sin antes declarar una gran admiración mutua y hacer un intercambio de regalos.

Héctor incita a Paris a combatir

Con la retirada de Aquiles de la guerra y  tras la disputa con Agamenón por causa de la esclava Briseida, Héctor ordena a los troyanos que asalten  el campamento griego con la esperanza de darles el último y definitivo  golpe . La entrega de Héctor es tal que los aqueos se retroceden  y se ven obligados a  protegerse en el campamento parapetados tras sus murallas. Todos  los reyes griegos caen heridos bajo las armas de Héctor y los troyanos, de modo que éstos pueden  traspasar el muro en algunos zonas  y puede incendiar algunas naves aqueas. Sólo la fuerza de Áyax, que  al ponerse al  frente de las tropas griegas, es capaz de evitar una derrota total a manos de Héctor y su ejército .


Ante la derrota inminente, Patroclo le ruega  a Aquiles que regrese a la batalla y se enfrente a Héctor. El señor de los mirmidones, sin embargo, sigue con  su cólera y rechaza volver al combate. Patroclo, ante la negativa de su señor, le pide sus armas y su armadura para acudir a la batalla. Aquiles se las da debido a su insistencia  y Patroclo parte al combate como si fuera el líder de los mirmidones.


En un primer momento, Héctor cree que es Aquiles el que ha regresado a la batalla, pero pronto se da cuenta de que la forma de  luchar no corresponde con la de su rival, por lo que, con valentía , se dirige hacia Patroclo para enfrentarse a él. Éste soporta las primeras acometidas de Héctor, pero es incapaz de hacerle frente, y lo  acaba matando bajo un golpe de su lanza. Héctor se dispone a quitarle  el cadáver de sus armas cuando Áyax y otros reyes se dan cuenta de la situación y le hacen retroceder entre todos, recuperando el cadáver de Patroclo.


Al descubrir la muerte de su amigo, Aquiles promete  vengarse de Héctor. El príncipe troyano no puede evitar su destino y decide enfrentarse a Aquiles en combate singular. Antes de partir Héctor a la batalla, se produce la emotiva despedida de éste y Andrómaca, una de las escenas mas bonitas del poema homérico.  Su hijo ,el pequeño Astianacte, asustado por el brillo del casco de su padre, empieza a llorar, por lo que Héctor se desprende de él para darle un último beso a su hijo.

El enfrentamiento entre Héctor y Aquiles comienza muy igualado. Sin embargo, el destino del príncipe troyano es ineludible. Zeus pone en una balanza las almas de los dos contendientes, y la de Aquiles   tiene mayor peso, por esa razón los dioses deciden que Héctor debe morir. Para acelerar el proceso, Zeus infunde un miedo sobrenatural en el alma del príncipe troyano. Héctor preso de un miedo sobrenatural empieza a correr hacia Troya, tratando de refugiarse tras sus altas murallas. Aquiles aprovechó ese instante  para clavarle su lanza y dar muerte a su adversario.

 

Su gran  venganza fue atar el  cadáver de Héctor a su carro y dar varias vueltas en torno a Troya, para que cada uno de  sus habitantes pudieran ver desde las murallas el destino sufrido por su rey . El cuerpo de Héctor es abandonado durante doce días para que las aves y las bestias se alimenten con él. Sin embargo, el dios Apolo protege el cadáver del héroe de la descomposición, por lo que éste se mantiene intacto.

Héctor muere a manos de Aquiles

El rey Príamo, entristecido debido a la muerte de su hijo, decide presentarse en el campamento de los aqueos para pedirle a Aquiles que le devuelva el cuerpo de Héctor. Ayudado por el dios Hermes, el anciano pasa desapercibido a los ojos de los guardias . Finalmente consigue llegar hasta la tienda de Aquiles. Una vez allí, Príamo se arroja a los pies del rey mirmidón y le suplica que le devuelva  el cuerpo de su hijo . Para que asi pueda tener  unos funerales dignos. Aquiles se apiada de Príamo y le permite partir con el cuerpo de su hijo. Una vez en Troya, Príamo prepara una gran  incineración  del cuerpo del príncipe. Con los funerales de Héctor concluye la Ilíada de Homero.

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