El legado sobre la paz que dejó María Montessori aplicado a la educación

/COMUNICAE/

El pasado 21 de septiembre se celebró el International Peace Day. Miles de niños en todo el mundo celebran el día cantando «Light a Candle for Peace». El método de la pedagogía científica es conocido como la educación para la Paz

Este fin de semana se celebró el International Day of Peace, acontecimiento que viene teniendo lugar desde 1981 gracias a una resolución de Naciones Unidas que insta a los países a buscar soluciones negociadas a los conflictos y a detener las hostilidades al menos durante un día.

Los datos hablan por sí solos: actualmente se contabilizan 40 enfrentamientos bélicos en todo el mundo. Y lo que es peor: se estima que en ellos intervienen 300.000 niños soldado.

María Montessori vivió las dos grandes guerras mundiales, y todos los acontecimientos de la época en la que le tocaron la marcaron profundamente, razón por la cual basó su educación en el Humanismo: ella estaba convencida de que a través de la educación se podía preparar al hombre nuevo, capaz de traer la Paz al mundo.

Miriam Escacena, madre de dos niños, ingeniera, MBA y Guía Montessori, habla de la iniciativa ‘Sing peace around the world’ a través de la cual miles de niños de escuelas Montessori alrededor del mundo se organizaron para cantar a favor de la Paz este fin de semana.

El próximo año se cumplirá el 150 aniversario del nacimiento de María Montessori, y, a pesar de ello, «siguen existiendo muchos mitos relacionados con esta pedagogía», explica la guía Montessori.

«Es cierto que los icónicos materiales Montessori como Torre Rosa son más caros que los juguetes de plástico fabricados en países donde la mano de obra es más barata y ya sabemos en qué condiciones, pero están fabricados a base de madera de haya o materiales nobles, diseñados con alta precisión, así como con propósitos educativos muy bien pensados que atrapan por completo la atención del niño de una forma sorprendente. Además, hablamos mucho de que los niños de ahora están ‘hiper-regalados’, ¿y si cambiamos un poco la filosofía del hogar, educando en valores a largo plazo como la sostenibilidad?», se pregunta Escacena.

«Las escuelas Montessori aún son pocas en nuestro país -declara la experta-, y también más caras, en primer lugar, porque la ratio es completamente diferente a una escuela tradicional, se hace una gran inversión en materiales educativos, se da mucha importancia al espacio exterior para practicar actividades de educación cósmica como por ejemplo los huertos, y muchas veces este tipo de escuelas ven la luz gracias a iniciativas de padres y madres que apuestan todo por este tipo de educación, a base de invertir su propio patrimonio familiar y recibiendo escasas o nulas ayudas por parte de las administraciones», sostiene.

Por tanto –continúa- puede ser que si queremos llevar a nuestros hijos a un colegio privado basado en esta filosofía o cualquier otra ‘pedagogía alternativa’ tengamos que pagar en torno a una media de 600 € al mes (lo que supone 6000 € al año por cada hijo), cifra que puede variar bastante en función de las diferentes Comunidades Autónomas, explica la experta.

No todo es blanco o negro
«Más allá de quejas y lamentaciones, a mí me gusta ver el lado positivo, y creo que estamos ante un cambio de paradigmas. Si bien la formación más reconocida de Guía Montessori avalada por la AMI puede rondar en torno a los 9000 €, cada vez hay más instituciones que ofrecen formaciones muy sólidas a unos precios mucho más asequibles contando incluso con el apoyo de prestigiosas Universidades en nuestro país. Y, además, hay un deseo latente de cambio, tanto por parte de las familias, que buscan otro modo de educar, como por parte de los maestros, que se organizan para hacer llegar el legado de la Dottoressa a las aulas, a pesar de encontrarse encorsetados por el sistema. Tal es el caso de un colegio público en Madrid que se ha movilizado para solicitar esta formación a través del sindicato y que esta misma semana han logrado que se publique dentro de su oferta formativa para el sector educativo, empezando el primer curso este mismo trimestre», comenta la guía Montessori.

«Cuando los padres pensamos en ofrecer a nuestros hijos una educación de excelencia, nos vienen a la mente modelos como el referente finlandés del que tanto se habla, o se nos iluminan los ojos pensando en la posibilidad de llevarlos a las Universidades más prestigiosas del mundo, e incluso abrimos planes de ahorro en nuestras entidades financieras o aseguradoras para cuando llegue el momento. Pero, tal y como decía María Montessori, los primeros años de vida son los más importantes del desarrollo del Ser Humano. De nada nos sirve ahorrar si, llegado el momento en que nuestros hijos cumplan 18 años, se encuentran desmotivados, excluidos del sistema o perteneciendo a una nueva generación de ni-nis», advierte Escacena.

«¿Por qué nos sigue pareciendo una locura invertir en los primeros años de vida? ¿Por qué damos por hecho que criar y educar a un niño es una labor que puede hacer cualquiera? ¿Por qué no admiramos y reconocemos el trabajo de educadoras y docentes como en otros países de Europa?», se pregunta la formadora.

«Ante la llegada de un nuevo miembro a la familia, tenemos asumido cierto desembolso económico en un carrito, cuna, hamaca, parque o trona, pero nos parece extraño plantearnos querer enriquecer nuestra formación como padres. ¿Por qué nos preparamos tanto para nuestro desempeño profesional, a base de estudios universitarios, postgrados y Másters, y poco o nada para realizar una de las funciones más importantes que podemos hacer en esta vida, que es criar y educar a otro Ser Humano, en definitiva, prepararle para la vida?», agrega.

«¿Qué legado educativo queremos dejar? ¿Qué valor le damos? Seguro que el móvil o dispositivo electrónico desde el que estamos leyendo este artículo nos ha costado unos cuantos euros, así como el de nuestro cónyuge, ¿verdad?», se pregunta la Guía Montessori.

Miriam Escacena lo tiene claro: «Veámoslo como una inversión a largo plazo: ¿Y si somos capaces de trabajar bien la autoestima de nuestros niños desde la infancia, así como potenciar sus capacidades? ¿Y si fomentamos el desarrollo del pensamiento crítico que les hiciera reconocer posibles situaciones de acoso o bullying que nada tienen que ver con la Paz? Ya nos advertía Milgram con sus experimentos sobre los peligros de la obediencia ciega. ¿Nos ahorraríamos más de un disgusto o una terapia cuando lleguen a la temida etapa de la adolescencia y los problemas sean un poquito más grandes que el control de esfínteres?».

Tal y como dice la famosa cita, «es más fácil construir niños fuertes que reparar adultos rotos. Del mismo modo que las entidades bancarias inventaron las hipotecas inversas, muchas familias podríamos cambiar nuestra mentalidad en beneficio de nuestros hijos, dando a la educación en los primeros años de vida, la importancia que se merece, y, aunque suene utópico, trabajando en el deseo de educar para un mundo nuevo», finaliza Escacena.

«Si la educación se sigue considerando como una simple trasmisión del saber poco se puede esperar de ella en cuanto al futuro del hombre. ¿Pues de qué sirve transmitir el saber si se descuida el desarrollo total del individuo? El niño está dotado de potencialidades ocultas que pueden encaminarnos hacia un futuro radiante. Si verdaderamente deseamos un nuevo mundo, entonces la educación debe tomar como su objetivo el desarrollo de las potencialidades humanas».

María Montessori, 1948.

Miriam Escacena es divulgadora y Guía Montessori especializada en primera infancia, ofrece asesoría y consultoría en diferentes centros de España, así como formación presencial y online en todo el mundo, dirigida tanto a familias como a profesionales

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Fuente Comunicae

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