DIÓGENES DE APOLONIA

 

Diógenes de Apolonia no se debe confundir con Diógenes de Sinope puesto que este era físico y Diógenes de Sinope era un cínico.

Diógenes de Apolonia nació en el 460 a.C. en Apolonia que era una antigua ciudad de Iliria. Las ruinas de esta ciudad se encuentran en Albania.  Y murió en el 425 a.C.

 

Fue médico y filósofo. Estuvo estudiando en Axímenes. Vivió en Atenas durante un tiempo pero su ateísmo fue un problema allí puesto que llegó a un punto en el que casi le cuesta la vida.

 

Diógenes de Apolonia aunque era de origen dórico escribía en otro dialecto que era el de los jónicos  que se hablaba en la región de Jonia todas sus teorías filosóficas.

 

Una de ellas es que él entendía que todo estaba creado por un solo elemento que, como Anaxímenes, que fue su maestro, es el aire que era el principio universal del cosmos. El aire para él es una fuente unificadora de las funciones fisiológicas y físicas.

 

Diógenes escribió que sepamos 4 libros. Uno fue contra los sofistas, otro sobre la naturaleza del hombre, el penúltimo sobre la meteorología y finalmente sobre la naturaleza.

 

El último que sería el libro sobre la naturaleza fue leído por otro filósofo llamado Simplicio. racias a él nos ha llegado gran parte sobre esos conocimientos.

 

CONTEXTO HISTÓRICO

 

Apolonia fue una antigua ciudad de Iliria. Fue fundada en el 588 a.C. por los colonos de Corcira y Corinto. Tuvo su apogeo en la época clásica y tenía una reputada escuela de filosofía. Su declive comenzó en el siglo III debido a un terremoto sucedido en el puerto de la ciudad. Fue abandonada en la Antigüedad Tardía.

Se decía que la ciudad fue llamada originalmente Gilacia, por el nombre de su fundador Gilax. El nombre fue cambiado posteriormente en honor del dios apolo.

Según Estrabón, fue “una ciudad regulada por buenas leyes “. Para Aristóteles era un importante ejemplo de sistema oligárquico, en el que los descendientes de los colonizadores griegos controlaban la ciudad. Apolonia se enriqueció con el comercio de esclavos y la agricultura local. Se decía de su gran puerto que habían cabido un centenar de barcos a la vez. Apolonia fue un importante puerto en la costa Iliria como el enlace entre Brindisis y El norte de Grecia. Tenía su propia ceca, se acuñaron monedas que se han encontrado en lugares tan lejano como la cuenta del Danubio.

En el 229 a.C. cayó bajo el control de la república romana, a la que fue firmemente leal en 148 a.C.. Pasó a formar parte de la provincia romana de macedonia. En la guerra civil entre Pompeyo y julio César apoyo a este último pero cayó ante marco junio bruto en el año 48 a.C. Augusto, futuro emperador romano estudió en Apolonia en al año 44 a.C. Fue allí donde recibió la noticia del asesinato de César.

Cicerón citó la ciudad de Apolonia en sus Filípicas como “magna urbs et gravis” “una grande e importante ciudad”. El cristianismo se estableció en la ciudad.

El declive de la ciudad comenzó en el siglo III, por motivo de un terremoto que destrozó toda la zona del puerto de la ciudad. A finales de la antigüedad, la ciudad se despobló y sólo quedó una pequeña comunidad cristiana.

 

APORTACIONES A LA FILOSOFÍA  

 

El último filósofo de la antigua Jonia fue Diógenes de Apolonia (440-430 a.C). Tenía la opinión de que el aire es el principio de todas las cosas. Estas opiniones fueron recogidas es su obra Sobre la Naturaleza. También otras obras como en contra de los sofistas o sobre medicina. Se pensaba que Diógenes fuera un médico profesional.

Diogenes pensaba que el mundo y sus partes estaban ordenados de la mejor forma de las posibles por una intervención divina en la sustancia originaria que es el aire.

Diógenes dice que la sustancia básica de toda realidad es el aire, por la razón de que si todos los seres vivos pueden vivir es gracias al aire. Diogenes considera al aire como principio de todas las cosas ya que se sustrae a casi todos los sentidos. Es algo inmaterial o incorporal.

Para Diógenes la inteligencia es el aire caliente. Un calor moderado es una característica del aire junto al alma.Es evidente que Diógenes pensaba como un médico y que llevaba las tesis al campo de la medicina.

El aire interior proviene de la divinidad, es una parte de ella, y un ejemplo es que cuando pensamos no vemos ni sentimos, porque el pensamiento se centra y percibe de forma directa la divinidad. El pensamiento es una especie de órgano que actúa por la acción de la respiración  y movimiento de la sangre.

La sede del alma es el cerebro. Es el cerebro el órgano que interpreta el logos de las variaciones del aire, es quien intelige. El cerebro es el instrumento de que se vale el aire para pensar. Los  otros órganos sensoriales están subordinados a este órgano principal, mediante el cual se produce el acto de entender. El cerebro ‘resuena’ con ciertas variaciones del aire que aportan un ‘logos’, como resuena el oído en unas frecuencias determinadas para ofrecer el sonido. El aire exterior nutre el alma y va primero al cerebro y permanece allí la mayor parte, el resto se expande por todo el cuerpo a través de los vasos sanguíneos y hace participar, de esta manera, el cuerpo entero en las intelecciones y en las emociones. Todo el cuerpo, pero sobre todo el cerebro, ‘vibra’ con el aire.  

Para Diógenes la inteligencia es lo mismo que la intensidad vital. Existen diferentes grados de inteligencia y diferentes grados de intensidad vital que se corresponden con ella. Estas diferencias  de inteligencia y de vitalidad tienen su origen en las propiedades del aire circundante y en la penetrabilidad del aire en el cuerpo. Las que menos, las plantas, y luego los peces y las aves, tienen un grado de vitalidad y de inteligencia bajo.

El ser humano es el que tiene un mayor grado, pero también es variable de un momento a otro, no es nada absoluto y estático sino todo lo contrario. Hay momentos en que las personas vivimos la vida de forma muy intensa; en otros momentos pasa todo lo contrario, no somos capaces de elaborar mentalmente nada y el entendimiento de las cosas está como ausente. Nuestra existencia es abrumadoramente monótona y aburrida. En estos momentos, el grado de nuestra intensidad vital es bajo, como el de nuestra inteligencia.

 

El pensamiento, no es nada superior que emerge de actividades, sino que está en el mismo nivel que el sueño, los sentidos, el placer y el dolor, los sentimientos, la salud… . Todo son sensaciones  producidas por el aire. El aire exterior entra en contacto y se mezcla con el aire que está dentro de los órganos sensoriales o en el cerebro mismo, hasta el cual es llevado por los canales sanguíneos. Diógenes afirma que las intelecciones provienen del aire.

 

El verdadero sujeto del pensamiento es en gran medida el aire en sí. La claridad de la percepción y del intelecto de una concreta proposición depende básicamente de: la sutileza del aire dentro del cuerpo; de la finura y la rectitud del canal de la sangre que transporta el aire y de la resultante de la anatomía concreta de las venas implicadas o afectadas. Cuando el aire se mezcla con la sangre en la cabeza y esta mezcla resultante se permea por todo el cuerpo surge la sensación de placer.

 

 El pensamiento igualmente depende de la pureza y de la sequedad del aire. Como el placer surge cuando el aire se mezcla con la sangre y penetra todo el cuerpo a través de sus canales. Pensamiento y placer, entonces, son cosas muy similares, en realidad. Pensar de manera comprensible es lo mismo que disfrutar. Que otra hermosa intuición pareja con la anterior! Vitalidad, arrojo, deleite, fruición, intelección, entendimiento, razón, pensamiento… están en la misma dimensión, si no son una misma cosa.

 

 

 

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