Convivir con un adolescente explica los motivos por los que los padres se sienten a veces perdidos

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Convivir con un adolescente explica los motivos por los que los padres se sienten a veces perdidos

Del 11 al 17 de noviembre se celebrará el II Congreso Online Gratuito ‘Convivir con un adolescente. Misión imposible’

El próximo día 11 de noviembre y hasta el 17, tendrá lugar el II Congreso Online gratuito para padres, Convivir con un adolescente. Misión imposible.La prestigiosa psicóloga Mexicana, Julia Borbolla Hano, una de las ponentes, explica en este artículo cómo enfrentar esta etapa tan difícil como apasionante.

«Todo empieza cuando tu hijo te dice que está harto de vivir contigo, que es infeliz y que tal vez su vida no ha tenido sentido y tú sientes que el corazón se te parte en dos, que habías estado ciego todo el tiempo y que tal vez no has sido tan buena madre o padre como pensabas. O bien, tu niña que tanto te admiraba te confiesa que siempre le ha chocado tu forma de ser y cómo te vistes y que le da pena que sus amigos la visiten y vean cómo vive», arranca.

Cuando la adolescencia entra a la familia ocurre una verdadera revolución y no necesariamente se trata de una guerra, sino de una serie de cambios que vienen, ‘aunque tú no quieras’, recuerda. Si antes, mamá decidía a qué hora se iban a bañar, «ahora no sabes ni siquiera si ya comieron, si se bañaron o cuándo tienen pensado despegarse del móvil para ponerse a estudiar. Esos pequeñitos a los que correteabas toda la tarde para que hicieran su tarea, ahora te dicen con la mano en la cintura que ya la hicieron o que no les dejaron nada y tú no tienes forma de averiguar la verdad, porque si se te ocurre pedir una cita en la escuela, te armará un escándalo mayúsculo y corres el riesgo de ser catalogado como padre sobre protector, desconfiado, injusto y ridículo», explica.

«No puedes hacer planes familiares, porque los hijos ya tienen ‘su plan’ acordado con sus amigos desde el móvil y ese plan siempre será mucho mejor opción que comer en familia, o ir a visitar a los abuelos o ir al cine a ver las películas cursis que siempre escoge mamá. Has perdido los controles que antes tenías no solo en los horarios de casa sino también en las reglas de intimidad. Ya no puedes ni debes entrar a su cuarto cuando quieras, ni meter la mano en sus cajones», sostiene la experta.

El adolescente exige que se le respete su espacio, sus conversaciones telefónicas y, por supuesto, su chat o su cuenta en Instagram; sin embargo, él o ella siguen entrando sin avisar al cuarto de sus padres, como cuando era pequeño, solo que ahora puede ser en cualquier horario, alterando de manera importante la vida íntima de sus progenitores. Esa vida íntima que se ve boicoteada, no solo por las preocupaciones propias de la edad adulta, sino por las desveladas esperando a los hijos de la fiesta, los pleitos entre marido y mujer porque uno dio un permiso sin consultarlo con el otro, etc.

Los adolescentes tienden a dividir y vencer y si los padres se encuentran en etapa difícil en su propia relación, la condición de tener hijos en edad adolescente agudiza los conflictos. De hecho, se registran mayor número de divorcios en esta etapa de la vida de la pareja. «Y es que, al ver a tus hijos crecer, te pasa como una película de ti mismo cuando tenías esa edad, y la añoranza te genera muchos sentimientos que se mezclan con tu realidad actual», explica la psicóloga.

El papá recuerda lo que él hacía cuando era joven y cae en cuenta que ya no lo es. Al mismo tiempo le da pánico que su hijo cometa las mismas ‘burradas’ que él cometió también. La mamá recuerda sus propias debilidades, su ingenuidad o su malicia adolescente y automáticamente concluye que sus hijos las padecerán. O bien, los padres quieren rehacer la película de su vida dejando que sus hijos vivan las experiencias que a ellos les faltaron o que hoy piensan que deberían haber vivido.

Es pues la adolescencia un espejo para los padres, «un momento de vernos reflejados en lo que fuimos no hace mucho y sin quererlo caemos en la inercia de conjugar el verbo hubiera cuyo tiempo nunca existió», aconseja la experta. «Si hubiera elegido tal o cual profesión en vez de la que tengo»,»si hubiera esperado a casarme un poco más tarde, etc».

La experta cree que «estos adolescentes revolucionan no solo por lo que ellos hacen sino por todo lo que nos mueven. ¿Hay algo que hacer al respecto? Mucho. Aprovechar estas reflexiones para crecer como ser humano y aprender de esos grandes maestros que nos asignó la vida: Nuestros hijos».

Fuente Comunicae

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