Comentario del poema de Góngora de Luis Cernuda

Góngora

El andaluz envejecido que tiene gran razón para su orgullo,

El poeta cuya palabra lúcida es como diamante,

Harto de fatigar sus esperanzas por la corte,

Harto de su pobreza noble que le obliga

A no salir de casa cuando el día, sino al atardecer, ya que las sombras,

Más generosas que los hombres, disimulan

En la común tiniebla parda de las calles

La bayeta caduca de su coche y el tafetán delgado de su traje;

Harto de pretender favores de magnates,

Su altivez humillada por el ruego insistente,

Harto de los años tan largos malgastados

En perseguir fortuna lejos de Córdoba la llana y de su muro excelso,

Vuelve al rincón nativo para morir tranquilo y silencioso.

Ya restituye el alma a soledad sin esperar de nadie

Si no es de su conciencia, y menos todavía

De aquel sol invernal de la grandeza

Que no atempera el frío del desdichado,

Y aprende a desearles buen viaje

A príncipes, virreyes, duques altisonantes,

Vulgo luciente no menos estúpido que el otro;

Ya se resigna a ver pasar la vida tal sueño inconsistente

Que el alba desvanece, a amar el rincón solo

Adonde conllevar paciente su pobreza,

Olvidando que tantos menos dignos que él, como la bestia ávida

Toman hasta saciarse la parte mejor de toda cosa,

Dejándole la amarga, el desecho del paria.

Pero en la poesía encontró siempre, no tan sólo hermosura, sino ánimo,

La fuerza del vivir más libre y más soberbio,

Como un neblí que deja el puño duro para buscar las nubes

Traslúcidas de oro allá en el cielo alto.

Ahora al reducto último de su casa y su huerto le alcanzan todavía

Las piedras de los otros, salpicaduras tristes

Del aguachirle caro para las gentes

Que forman el común y como público son arbitro de gloria.

Ni aun esto Dios le perdonó en la hora de su muerte.

Decretado es al fin que Góngora jamás fuera poeta,

Que amó lo oscuro y vanidad tan sólo le dictó sus versos.

Menéndez y Pelayo, el montañés henchido por sus dogmas,

No gustó de él y le condena con fallo inapelable.

Viva pues Góngora, puesto que así los otros

Con desdén le ignoraron, menosprecio

Tras del cual aparece su palabra encendida

Como estrella perdida en lo hondo de la noche,

Como metal insomne en las entrañas de la tierra.

Ventaja grande es que esté ya muerto

Y que de muerto cumpla los tres siglos, que así pueden

Los descendientes mismos de quienes le insultaban

Inclinarse a su nombre, dar premio al erudito,

Sucesor del gusano, royendo su memoria.

Mas él no transigió en la vida ni en la muerte

Y a salvo puso su alma irreductible

Como demonio arisco que ríe entre negruras.

Gracias demos a Dios por la paz de Góngora vencido;

Gracias demos a Dios por la paz de Góngora exaltado;

Gracias demos a Dios, que supo devolverle (como hará con nosotros),

Nulo al fin, ya tranquilo, entre su nada.

INTRODUCCIÓN Y CONTEXTO

Luis Cernuda Bidón nació en Sevilla el 21 de septiembre de 1902. Fue un destacado crítico y poeta español que fue una de las figuras fundamentales de la denominada Generación del 27, un grupo de poetas y escritores vanguardistas que llegó a adquirir un gran reconocimiento e importancia. Su obra se incluye dentro de una corriente llamada neorromántica, caracterizada por su sensibilidad, melancolía y dolor expresados de manera serena. Estudió derecho en su ciudad natal.

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En su poesía, evoluciona desde una inclinación nihilista y a la soledad, hasta una actitud íntima y de espiritualidad. desarrolla una poesía pura en sus comienzos, que se ve contrastada con el surrealismo propio de su edad adulta. Podemos destacar una rivalidad clara con Góngora. Ambos autores se critican mutuamente a lo largo de sus obras.

 

El poeta fue exiliado tras la contienda civil española. Su obra ha sido estudiada en numerosos países. Murió en Ciudad de México, el 5 de noviembre de 1963.

 

RESUMEN Y TEMA

Este texto de Cernuda “Góngora”, posee gran importancia en el tema central del conjunto de la poesía cernudiana, centrada fundamentalmente en su relación con el poeta. En este poema, Cernuda resalta a un Góngora envejecido pero lúcido, el cual vive en la pobreza, intentando ocultar su miseria y que decide trasladarse a Córdoba para acabar allí su vida.

 

Describe la frustración que siente el poeta al ver que, aun manteniendo la calidad de sus letras, personajes menos merecidos gozan de tratos que él no recibe. Esto podría deberse al rechazo sufrido por el poeta por parte de una sociedad que no aceptaba su forma de vida, estilo o pensamiento. El autor cuenta como personajes destacados como Menéndez y Pelayo decretaron que Góngora jamás sería poeta, siendo por lo tanto rechazado en su época. Asimismo, años después de su muerte, su obra brillaría por sí misma, haciendo que los descendientes de quienes en su momento le odiaron puedan, finalmente, reconocer sus obras.

 

ESTRUCTURA

Este poema se encuentra dividido en seis estrofas formadas por versos irregulares. Por contenido, podemos diferenciar las siguientes partes:

 

  1. INTRODUCCIÓN  – Tres primeras estrofas.                                                                                                                                                               I) Rasgos de la última etapa de la vida de Góngora.

               I.I. Intento de ocultar su pobreza.

               I.II. Vuelta a Córdoba para el final de su vida.

               I.III. Trato despectivo recibido por las cortes.

               I.IV. Refugio indiscutible en la poesía.

 

        2. DESARROLLO – Cuarta estrofa.                                                                                                                                                                                                II) Rechazo por parte de la sociedad hacia su persona.

                 II.I. Decreto por parte de Menéndez y Pelayo                                                                                                                                                                         II.II. Rechazo a su estilo y sus gustos.

                 II.III. Menosprecio general.

                 II.IV. Resistencia de sus letras ante estos hechos.

 

          3. CONCLUSIÓN – Quinta y sexta estrofas.

             III) Admiración tras su muerte.

                III.I. Otorgamiento de premios.

                III.II. Reconocimiento por parte de los descendientes de los que le odiaban.

                III.III. Recompensa por parte de Dios al poeta muerto.

 

COMENTARIO

En esta obra, el poeta Luis Cernuda trata de reflejar los sentimientos que produce en su propia vida la resurrección del recuerdo de Góngora tras su muerte.

 

El poema empieza con el recuerdo de la última etapa de su vida sosegada por el fracaso. El “andaluz envejecido”, como se le describe en el primer verso, vuelve a su tierra natal para vivir sus últimos días. Harto del rechazo recibido por las cortes se refugia en el orgullo, una soledad altiva y, mayormente, en la poesía, mientras se ve forzado a vivir en la miseria.

 

Góngora muestra una gran resistencia ante el rechazo social que, aunque no acepta sus cánones ni pensamientos, no le lleva a alterar el estilo de sus letras.

 

Finalmente, la voz poética expresa como el eco de sus obras hace que los descendientes de aquellos que le rechazaron durante su vida valoren por fin la calidad de sus obras, apoyándose en una base espiritual en la que es Dios quien recompensa al poeta por los años de sufrimiento.

 

RECURSOS

Luis Cernuda refuerza su obra con diferentes recursos para lograr transmitir el mensaje deseado. podemos destacar, entre otros, los siguientes recursos:

  1. Argumento de autoridad: Se acude a un experto o persona reconocida para apoyar la opinión, en este caso, Menéndez y Pelayo.
  2. Anáfora y paralelismo: Repetición de estructuras sintácticas y palabras al comienzo de los versos como en la estrofa final.
  3. Falta de puntos “.” para otorgar rapidez y continuidad a la obra.

 

CONCLUSIÓN

Para concluir, a lo largo de esta obra podemos distinguir como la voz poética resalta la estimación recibida por Góngora tras su muerte en contraste con el rechazo sufrido durante su vida, el cual le obligó a volver a Córdoba, su tierra natal, para pasar la última etapa de su vida sumergido en la miseria. Resalta así la resistencia del poeta ante las críticas, que no consiguieron alterar su estilo o pensamiento. Da asimismo un valor espiritual a la recompensa recibida por Góngora.

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